Geely cuestiona la carga de 1.500 kW de BYD: ¿riesgo para las baterías?

La carga ultrarrápida de 1.500 kW de BYD ha desatado una nueva polémica en China; Geely cuestiona el impacto que estas potencias pueden tener sobre la durabilidad de las baterías; mientras tanto, el fabricante defiende que sus últimas tecnologías están preparadas para soportar estas condiciones sin comprometer la seguridad.

Geely cuestiona la carga de 1.500 kW de BYD: ¿riesgo para las baterías?

Publicado: 21/06/2026 09:50

6 min. lectura

La batalla entre los fabricantes chinos ha entrado en una nueva fase. Ya no se trata únicamente de vender más vehículos o lanzar modelos con mayor autonomía, sino también de quién lidera la carrera tecnológica en aspectos tan importantes como la recarga. En este contexto, Geely ha lanzado un mensaje que muchos interpretan como un ataque directo a BYD y a su revolucionario sistema de carga ultrarrápida de 1.500 kW.

Aunque la compañía de Hangzhou no mencionó expresamente a su rival, sus declaraciones dejan poco margen para la interpretación. Geely ha puesto sobre la mesa una cuestión que preocupa desde hace años a los usuarios de coches eléctricos: el impacto que pueden tener las cargas extremadamente rápidas sobre la vida útil de las baterías.

La polémica surge precisamente cuando BYD presume de una ventaja tecnológica que le permite pasar del 10 al 70% en 5 minutos, o llegar al 97% en apenas 9 minutos. Una tecnología que promete acercar los tiempos de recarga a los de un repostaje convencional, pero que también plantea, según Geely, interrogantes sobre la gestión térmica de las baterías.

A través de una publicación en la red social china WeChat, Geely recordó que la normativa china GB/T 44500-2024 establece los 65 °C como referencia para las baterías LFP. Según la compañía, reducir al máximo los tiempos de espera en un cargador no debería hacerse sacrificando el control de la temperatura. Un mensaje que muchos han interpretado como una crítica directa a la estrategia seguida por BYD.

El origen de la discusión se encuentra en una prueba independiente realizada por un conocido creador de contenido chino con un Fang Cheng Bao Tai 3, una de las marcas del grupo BYD. Durante el ensayo, el vehículo fue conectado a una estación de carga de 1.500 kW.

Sin embargo, los datos recogidos durante la prueba mostraron temperaturas elevadas en la batería. Según las mediciones difundidas, se alcanzaron valores cercanos a los 74 °C, con un pico máximo de 76,42 °C. Unas cifras que han provocado numerosas preguntas sobre el posible impacto que estas condiciones podrían tener sobre la durabilidad de la batería a largo plazo.

Mucho debate, pero pocas conclusiones definitivas

Geely cuestiona la carga de 1.500 kW de BYD: ¿riesgo para las baterías?

A pesar del ruido generado, conviene analizar la situación con cierta cautela. Se trata de una prueba aislada realizada por terceros y cuyos resultados, por sí solos, no permiten afirmar que exista un riesgo inmediato para los usuarios ni que las baterías vayan a sufrir una degradación acelerada de forma inevitable.

Lo que sí está ampliamente aceptado dentro de la industria es que las temperaturas elevadas someten a un mayor estrés a los componentes internos de una batería. Cuando estas situaciones se repiten de manera frecuente, pueden acelerar los procesos de envejecimiento y provocar una pérdida gradual de capacidad. Por ello, la eficiencia de los sistemas de refrigeración resulta clave cuando se trabaja con potencias de carga tan elevadas.

BYD, por su parte, rechaza las críticas y considera que las referencias térmicas utilizadas tradicionalmente no pueden aplicarse automáticamente a las baterías más modernas. Sun Huajun, director técnico de la compañía, defiende que las nuevas generaciones de baterías han evolucionado significativamente y cuentan con mejoras que permiten soportar condiciones mucho más exigentes.

Según explica el fabricante, la última evolución de su conocida Blade Battery incorpora una reducción de la resistencia interna y una gestión térmica optimizada, capaz de disipar el calor de forma más eficiente a través de diferentes superficies del pack. Gracias a ello, BYD sostiene que puede ofrecer velocidades de carga inéditas sin comprometer la seguridad ni la durabilidad de sus baterías.

Aun así, será necesario esperar a estudios independientes y pruebas a largo plazo para comprobar hasta qué punto estas afirmaciones se traducen en una menor degradación real. La experiencia demuestra que muchas tecnologías prometedoras necesitan años de uso intensivo antes de que se puedan evaluar correctamente sus efectos sobre la vida útil de los componentes.

Por ahora, además, este debate queda bastante lejos de la realidad europea. Las estaciones capaces de suministrar potencias cercanas a los 1.500 kW siguen siendo extremadamente escasas fuera de China. Tampoco existen demasiados coches capaces de aprovechar semejante nivel de potencia durante una recarga.

Aunque BYD ya ha comenzado a desplegar parte de su red Flash Charging y aspira a expandirla internacionalmente, la infraestructura necesaria todavía está dando sus primeros pasos. Por ello, la discusión planteada por Geely resulta interesante y plantea preguntas legítimas sobre el futuro de la carga ultrarrápida, pero de momento no existen pruebas concluyentes que indiquen que la tecnología de BYD suponga un riesgo para los usuarios o para la durabilidad de las baterías.

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